El Patito Feo – Cuento Infantil

Una mamá pata estaba calentando sus huevos, cuando de repente comenzaron a romperse. De esos huevos había uno más grande que todos, cuando se rompió salió un pato muy raro y más grande que todos los demás, todos empezaron a gritarle que era un patito feo y a partir de allí todos se burlaban de él. El patito feo no entendía por qué era tan raro y diferente, y sentía que no pertenecía a ningún lado. Hasta que finalmente descubre el lugar al que pertenece. Este cuento nos anima a aceptarnos a nosotros mismos tal y como somos y a ser fuertes cuando recibimos burlas de los demás.

El Patito feo cuento clasico infantilEl Patito feo (Audio)

Era verano y el campo estaba precioso con los trigales amarillos, los prados verdes y el cielo azul. cerca del bosque había una granja y allí se encontraba la señora pata empollando sus patitos. estaba aburrida: los polluelos tardaban en salir y nadie iba a visitarla. sus amigas preferían bañarse en el canal a estar de palique con ella

-¡vaya unas amigas! ¡nunca están a tu lado cuando las necesitas!

iba a seguir quejándose, cuando oyó el crujido de un cascarón.

-¡parece, que, por fin, van a salir del huevo!

-¡pio, pio, pio! –dijeron todos al asomar la cabeza.

-¡cua, cua, cua! –les respondía mamá pata, animándoles a que corriesen por la hierba.

-jo, qué grande es el mundo!

-exclamó uno de los patitos, que estaba muy contento al ver que tenía mas espacio que en el huevo.

-hijo, esto sólo es el corral de la granja. el mundo es muchísimo más grande y llega más allá del bosque que vemos a lo lejos.

mamá pata paró de hablar, se quedo embobada mirando a sus patitos y exclamó:

-¡bueno, ya estáis todos aquí!

entonces, la señora pata se levantó y descubrió un huevo grande, oculto entre la paja de su nido.

¡lo que mie faltaba! ¡aún queda un huevo! ¡y qué grande y raro es! ¡no puede ser! en fin, terminaré de empollarlo…

en ese momento, pasó por allí una vieja pata que, tras mirar detenidamente el huevo, exclamó:

¡es un huevo de pavo, no hay duda! lo sé porque una vez empolle uno. ¡menudos problemas que tuve! por más que lo intentaba, no había manera de que el pollito se metiese en el agua.

te aconsejo que dejes eses huevo y te vayas a nadar con tu patitos.

-llevo tanto tiempo acurrucada, que me da lo mismo esperar un poco más

y la espera fue larga. pero como todo llega en esta vida, el polluelo finalmente, rompió el cascarón del huevo

-¡piu, piu, piu!

la señora pata lo miró extrañada.

¡que grande es! ¿será un pollo o un pavo?, en cuanto vea el agua lo sabré.

y mamá pata se llevó a sus pollitos al canal.

¡al agua, patos! grito mamá pata

todos se tiraron al canal y nadaron incluso el patito enorme y feo

¡este pollito también es hijo mío! ¡y no es tan feo, solo hay que mirarlo con cariño!

grito mama pata a los cuatro vientos.

mama pata salió del agua y espero a que hicieran lo mismo todos sus patitos. cuando estuvieron a su lado les dijo:

-ahora, vamos a ir al corral. quiero presentaros a nuestros vecinos. procurad ser muy educados y no se separen de mi lado.

en el camino se encontraron con una pandilla de patos jóvenes que, al ver a la pata con sus patitos, se burlaron:

¡como éramos pocos…! ¡mirad esa birria! ¡vaya pinta! –gritaban, señalando al patito feo.

no contentos con eso, uno de aquellos patos de acercó al patito feo y le dio un picotazo.

-¡déjale, grandullón! ¿no te da vergüenza? –le grito mama pata – ¿quieres que yo haga los mismo contigo?

la pata más noble del coral, que observaba atentamente la escena, también opino:

-la verdad es que tiene usted unos patos preciosos, pero ese  -dijo señalando al patito feo –no parece pato ni nada.

-señora, es verdad que el patito es grande. pero si usted lo mira detenidamente, se dará cuenta de lo hermoso que es. estoy segura de que, cuando sea mayor, será el mas guapo de todos.

el pobre patito tuvo que aguantar aquella tarde muchísimos desprecios, empujones y picotazos hasta los pollos de las gallinas se burlaban de él.

ése fue su primer día en el corral pero a partir de entonces, las cosas fueron de mal en peor. incluso sus hermanos le gritaban:

¡cuello largo, plumas cortas!

todos los habitantes del corral lo maltrataban incluida la chica que les traía la comida. tanto sufría el pobre patito feo  que, un buen día, se fue volando de allí.

triste y solo, el patito feo caminó toda la tarde; al anochecer, cansado y hambriento, se echo sobre la hierba. en cuanto amaneció, lo despertaron las voces de dos patos silvestres. uno preguntaba al otro

¿habíais visto alguna vez un pato tan feo?

los patos se echaron a reír y alzaron el vuelo.

hubieran seguido riéndose, de no ser por los disparos de unos cazadores que acabaron con su vida. el patito, asustado, se escondió entre las cañas.

al poco tiempo, oyó un ladrido a su espalda y se volvió. un perrazo de fiero aspecto se le quedó mirando fijamente, puso cara de asco y se dio la vuelta.

¿tan feo soy que ni los perros se atreven morderme?

cuando los cazadores se alejaron de la laguna, el patito reanudó su marcha. a media tarde, vio una casa entre los árboles.

como la puerta estaba abierta, entró, se acurrucó en un rincón y se quedó dormido.

al amanecer, lo descubrieron el gato y la gallina que vivian con una señora en aquella casa.

¿sabes arquear el lomo y hacer ronrón? quiso saber el gato.

-no- contestó el patito feo.

¿sabes poner huevos?

le pregunto la gallina

-tampoco, contesto el patito

-pues si no sirves para nada, nuestra ama no va a querer que vivas con ella –dijo la gallina.

el patito, avergonzado por su inutilidad, agacho la cabeza y se fue.

cuando el otoño llegó, el pobre pato seguía yendo de acá para allá. comía lo poco que encontraba y dormía donde le pillaba el sueño. el tiempo fue pasando y llegó el invierno con la nieve y el hielo.

un día que el pato nadaba en una charca, quedó aprisionado entre los hielos. muerto de miedo, el pato lloraba y decía: ¡voy a morir, nadie podrá salvarme esta vez! , menos mal que un campesino lo vio. le dio tanta pena el pobre animal, que lo sacó de la charca y se lo llevó a casa. al verlo, su mujer exclamo: ¡que gracioso! voy  a avisar a los niños de que les has traído un pato.

los niños se pusieron tan contentos que empezaron a gritar  y a perseguirlo para jugar con él. pero como el patito creía que querían hacerle daño, se echo a volar y de un aletazo, tiró la jarra de la leche.

la mujer, muy enfadada, fue tras él con un palo  ¡menos mal que estaba abierta la puerta de la casa! el patito abrió las alas y no paró de volar hasta el bosque, donde se refugió entre unos matojos. no hubo ni un solo día de aquel invierno que el pobrecito no llorase su desgracia.

y llegó la primavera. una tarde que no sabía que hacer, el patito se fue volando hasta el estanque de un parque y se sorprendió al ver tanta belleza.

¡que bonito es todo en este lugar! hay árboles flores y…

también había cisnes.

el patito se quedó tan embobado mirándolos que no pudo decir palabra. tanto le gustaron aquellas hermosas aves, que decidió ir a su encuentro.

Mientras se acercaba se decía:

estoy convencido de que me va a acribillar a picotazos. pero ¡me da igual! nadie me impedirá contemplar tanta belleza.

ya iba por la mitad del estanque cuando, de pronto, bajo la cabeza y observó su figura reflejada en las aguas cristalinas.

¡es increíble! debo de estar viendo visiones!

lo que el patito veía en el agua era el cuerpo de un cisne esbelto y elegante.

¡ya no soy un pato feo! ¡soy un cisne! ¡soy yo!, dejo de mirarse y volvió a nadar. mientras movía las patas, iba diciendo:

¿no será que el cansancio, el frío y el hambre me hacer ver lo que no hay?

pero, entonces, oyó a unos niños que gritaban: ¡eh, mirar, mirad! ¡hay otro cisne y es el más bonito de todos!

poco después, los demás cisnes se acercaron a él para saludarlo. entonces, el patito feo levantó la cabeza y se sintió inmensamente feliz. ¡al fin había encontrado a los suyos!

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